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Simplicidad y sustentabilidad en el arte textil

Por Nina Plez

La producción ética y sustentable es la base de cada vez más emprendimientos de diseñadores y artistas independientes.

La reflexión sobre las necesidades sociales y ambientales tiene un verdadero sentido y efecto cuando se aplica de manera directa a nuestra cotidianeidad y a nuestro trabajo.

 

URSA es una marca que desde esta reflexión, combina diseño e impacto social. Su creadora, Elizabeth Gleeson, se ha formado en artes visuales (grabado y cerámica) en New York, se mudó a Buenos Aires hace 10 años y comenzó a experimentar con materiales y colores, tiñendo, estampando y componiendo sus propias bolsas y fulares.

Al poco tiempo quiso transformar su actividad solitaria en algo colectivo, impulsada por su interés en la responsabilidad social.

Así, a través de una nota periodística, se puso en contacto con una cooperativa de tejedoras de la Villa 31 y comenzó a trabajar con ellas.

También se vinculó con organizaciones sociales que capacitan a mujeres en costura y confección y creó algunas colecciones de ropa y accesorios junto a ellas. 

Muy contenta con los resultados, sus ideas se diversificaron y supo que aún podía ir más allá. 

Incorporó algunas técnicas artesanales tradicionales como el telar, trabajos en metal y el tejido de mostacillas. 

En un viaje a un campo escondido en medio del desierto patagónico, un área muy aislada y de difícil acceso, conoció a una anciana tehuelche que la recibió con tortas fritas para contarle acerca de sus ovejas y su labor de hilado a mano utilizando esta lana merino, suave como la seda y de una calidad excepcional.

Desde entonces, le compra exclusivamente a ella y a otras mujeres de la zona esta lana extraordinaria producida de manera artesanal y con mucho cuidado y amor, que luego es trabajada por tejedoras profesionales de Buenos Aires dando forma a sus ideas para crear así prendas únicas, con materiales autóctonos y tintes naturales.

Imposible no sentir la energía de esta labor colectiva, el esmero y la meticulosidad, sobre la piel.

La producción se ajusta a los requerimientos de su exclusivo mercado, sin excederse nunca. Esto le permite seleccionar sólo fibras naturales, artesanales, siempre de origen local e invertir tanto en materiales de alta calidad, como en los salarios de la mano obra, que define en función del tiempo, dificultad y cantidad requeridos.

‘La única manera de mantener una relación de trabajo saludable es asegurando que es de beneficio mutuo’. dice ella.

Su motivación fue la inclusión de mujeres artesanas talentosas de bajos recursos. ‘Este tipo de trabajo permite a las mujeres trabajar en sus propios términos, mientras que al mismo tiempo pueden cuidar a sus hijos y nietos y ocuparse de las tareas del hogar, y a largo plazo, termina afectando a comunidades enteras’, continúa.

Diseña cada pieza con el objetivo de que sean originales, cálidas y simples.

Su inspiración es amplia y heterogénea: Bauhaus, uniformes militares, ropa utilitaria japonesa, arquitectura brutalista, telas de Africa occidental, el diseño andino precolombino y artistas como Keith Haring, Annie Albers y Sol Lewitt.

El proceso comienza con la elección de los colores y el diseño específico plasmados en bocetos que acerca a una de sus tejedoras. Intercambian ideas para crear una muestra. Luego redefinen la pieza en conjunto.

Cada diseño puede ser elaborado por distintas tejedoras, y al tratarse de un trabajo enteramente artesanal, las prendas tendrán el sello propio de cada una de ellas.

Finalmente la distribución y venta se realiza a través de revendedores en Estados Unidos, Canadá, el norte de Europa y Japón, ferias independientes, la tienda online y también en su showroom con cita previa.

 

Su fascinación por el arte textil tradicional la ha llevado a incursionar en otros lugares como La Paz, Bolivia, donde tejedoras locales trabajan materiales autóctonos como la alpaca o el algodón pima. El próximo paso será ampliar aún más la creación con hilanderas, tintoreras y tejedoras de Perú. Y sueña algún día llegar a Africa e India para trabajar con maestros en técnicas de estampado y teñido.

 

Aunque su tarea desde el diseño a la producción, el control de calidad y la distribución representa un esfuerzo y tiempo considerables, ella tiene aún más proyectos tales como crear ilustraciones para un sitio web, ambientar un festival de música en New York con telas estampadas, realizar intervenciones públicas de gran escala, editar una serie de libros textiles y producir un cortometraje en la Patagonia para promocionar sus colecciones.

Más sobre URSA aquí 

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